La palabra pirograbado procede del griego “piros=fuego”
y “graphos=escritura”.
La pirografía consiste en la grabación de una
superficie, generalmente maderas, cuero, corcho o papel con una punta
incandescente.
En sus inicios se calentaban puntas al fuego y una
vez que tomaban la temperatura necesaria se aplicaba a la superficie.
Actualmente, los pirógrafos son unos aparatos con un
transformador, que permite aplicar varias intensidades a las puntas. Estas
puntas están conectadas al transformador mediante mangos donde se insertan las
puntas.
Las puntas pueden tener diversos diseños y formas,
dependiendo de las preferencias individuales de cada uno y la técnica a aplicar la utilización de una u otra.
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